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notas de la pradera

Visiones

La Otra Sylvia

La Otra Sylvia

La Otra Notas de la Pradera

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rumi

rumi

canasta

mi huella en la arena

mi huella en la arena

la de un lagarto
arrastrandome hacia ti

sencillez

sencillez

levedad

constelaciones

hoy debiera escribir sobre constelaciones
la mía, la de ellos, la nuestra
hoy me siento menos ancho
mi cinto grita por un agujero
ya no hay muchos más
pero
no encuentra consuelo
se siente exigido y cansado
atrapado por demasiado nada y nada lo alivia
odia el rutinario masticar de los días
como caen las presiones, una a una en el estomago
y no saben parar
como letras:

a

n

s

i

e

d

a

d

en una cuna triste de un triste día
desde la mañana sintiendo ganas de llorar
hoy es un buen día, entonces
quizas… para escribir
escribirte
y que leas

y no sepas que contestar

y tampoco debas


donde
el pasar de muchas cosas
entre ellas, la vida

gota a gota hoy
fueron cayendo en una realidad distinta, real y paralela

de constelaciones
de mí, de ellos, nosotros, nuestros

besos grises.


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con y coin

con y coin

coincidencia
hace una pregunta, luego otra
y luego otra
y no para de callar
vuelve
y sobre lo mismo,
pregunta

vuelve y no calla
siempre
¿es coincidencia?
no, no es
es la misma y encerrada
tras las rejas, pregunta
y jamás calla.

prado

prado

aroma y miel

beduino

beduino

hace mucho no escribo
(lo que se entiende escribir
sobre lo que uno siente y/o piensa).

alguien,
quien no conozco, me ha dicho
que mis palabras se han endurecido.

solo tengo una palabra para contestarle:

desierto.

mi momento hoy es escribir: nómade

no hay sitio, lugar donde establecer, formar
crear una casa de palabras.

dardos: son mis imágenes. beduino,
una carpa que llevo conmigo
sedientos mis pasos, apenas el agua.

hace mucho no escribo
y escarbo tras mis huellas:

arena.

(cuadro de autor que no recuerdo fotografiado en el museo vaticano)

no importa donde

no importa donde

El halcón moteado cala sobre mí,
y me acusa lamentándose
por mi charla y mi pereza.

Yo también soy indomable,
yo también soy intraducible.
Sobre los techos del mundo,
resuena mi bárbaro graznido.

El último celaje del día,
se detiene a esperar por mí,
lanzo mi figura, tras las otras,
reposando verdaderamente en cualquier
sombra silvestre.
Me insta engatusándome hacia la bruma,
y hacia la oscuridad.

Me alejo como el aire,
sacudo mi bucle blanco en el sol fugitivo.
Vierto mi carne en remolinos,
y la dejo arrastrar por la mueca del encaje.
Me entrego, a mí mismo, al barro,
para brotar en la hierba que amo.

Si me necesitas,
búscame en la suela de tus botas.

Apenas sabrás quien soy,
y lo que quiero decir.
No obstante soy tu buena salud,
y filtraré con filamentos tu sangre.

No desfallezcas si no me encuentras pronto.
Si no estoy en un lugar, búscame en otro.
En algún lugar te estaré esperando.


de Walt Whitman

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