
un río es diferente al mar
no solo por lo que es,
sino por lo que sientes
frente a él
como también hacia
un lago, un arroyo, una quebrada
cada uno es un sentimiento
particular
solo cuando callas,
dejas de remar
y decir vanas palabras,
aparecen desde la superficie
del calmo río,
las orejas, la nariz, los ojos
de los más tímidos carpinchos
las pavas de monte,
se sueltan a cacarear,
escuchas los saltitos de los peces
y el martín pescador
no se apura en zambullir...
te espera distraído en la rama
los lobitos de río
se atreven a jugar
dejan sus madrigueras
hoyos en las barrancas
y nadar...
verlos nadar es un placer
mientras,
te dejas guiar por el sabio río
que te cuenta que vas a llegar
a una u otra picada
donde el fuego encender
donde has de reposar
donde bajas y te quedas a un costado,
compartiendo el mate,
mientras el agua
y el curso de la vida
sigue ...
todo sigue igual.