notas de la pradera |
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Si la uva esta hecha de vino, quizá nosotros somos las palabras que cuentan que somos. (de El libro de los abrazos de E. Galeano)
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Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2005. Odaliscauna danza árabe sacude el orgasmo en los ojos beduinas caminan las ansias entre desiertos de pasión ritmos salvajes alinean infinitos diámetros en las caderas palmas en las manos, brotan fluidas aguas de tu sudor cien tules diluyen a solo un cuerpo nacido para el edén una manzana en el vientre serpentea una música creada mas allá de pieles excitadas y mis sueños de azahar . próximo¿Bastará arrojar cenizas soplando – despejando un cúmulo de ilusiones? ¿Caerá parado el misterio de la conjunción mas allá de lo acordado? ¿Cómo será tener el rosario de los segundos, tuyos-míos, rezo de emociones en un próximo claustro sagrado? Afloran los bordes del instante preciso, aquellos crisoles de miles de palabras, sonidos – crujidos e imágenes, integrados al limbo de la espera, una hamaca de sentidos, y por fin harán filo en el momento, olvidar todo este tiempo–hastío. ¿Bastará arrojar sonrisas sones y risas aquellas tempranas ilusiones misterios - rosarios los vaivenes de palabras, aguadas crisis pormenorizados inútiles fracasos al cortar la cinta e inaugurar el gatear de un próximo abrazo? EMBRIÁGUENSEHay que estar ebrio siempre. Todo reside en eso: ésta es la única cuestión. Para no sentir el horrible peso del Tiempo que nos rompe las espaldas y nos hace inclinar hacia la tierra, hay que embriagarse sin descanso. Pero, ¿de qué? De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. Pero embriáguense. Y si a veces, sobre las gradas de un palacio, sobre la verde hierba de una zanja, en la soledad huraña de su cuarto, la ebriedad ya atenuada o desaparecida ustedes se despiertan pregunten al viento, a la ola, a la estrella, al pájaro, al reloj, a todo lo que huye, a todo lo que gime, a todo lo que rueda, a todo lo que canta, a todo lo que habla, pregúntenle qué hora es; y el viento, la ola, la estrella, el pájaro, el reloj, contestarán: “¡Es hora de embriagarse! Para no ser los esclavos martirizados del Tiempo, ¡embriáguense, embriáguense sin cesar! De vino, de poesía o de virtud, como mejor les parezca. de Charles Baudelaire canción para cantar en días tristes y/o soleadosque recuerdo te entraña un gota al caer?
inauguran techos, dan rienda suelta a la mejor siesta o al desgano en cualquier parada de bus trazando líneas sinuosas buscan la gravedad reunidas en la base, aguardan y acunan al correr por los pretiles, se aferran pesadas y llorosas sobre la tarde, la anemia de rosas y la ropa tendida.
nonNo te veo. Bien sé
de Pedro Salinas |